Autoridades del Ministerio de Salud Pública de Salta y del Servicio Departamental de Salud de Tarija participaron de una reunión binacional realizada en la ciudad de Yacuiba, con el objetivo de fortalecer el trabajo conjunto frente al brote de chikungunya que afecta a localidades de la frontera argentino–boliviana, particularmente al conglomerado urbano integrado por Profesor Salvador Mazza, Yacuiba y San José de Pocitos.
Durante el encuentro, funcionarios sanitarios bolivianos presentaron la situación epidemiológica actual, informando que en Yacuiba se registran más de 200 casos confirmados y centenares de sospechosos, con mayor afectación en personas de entre 6 y 15 años.
El primer caso detectado en esa ciudad correspondió a un paciente con antecedente de viaje a Santa Cruz de la Sierra, lo que dio inicio a la diseminación del virus en la zona.
En la provincia, dos de cada tres casos confirmados se concentran en Profesor Salvador Mazza, por lo que se acordó analizar la situación sanitaria considerando a ambas ciudades como un único conglomerado urbano, dado que sólo un puente internacional separa a las poblaciones, que en conjunto superan los 130 mil habitantes.
El director general de Coordinación Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública, Francisco García Campos, dijo que “tenemos una problemática común en la frontera y debemos trabajar conjuntamente. Analizamos la situación epidemiológica considerando la población de ambos lados, lo que nos permite tener una visión más real de la tasa de transmisión, que actualmente es elevada para este conglomerado”.
Agregó que, durante la reunión, se revisaron las estrategias de control vectorial aplicadas en cada país. “Desde Argentina planteamos la necesidad de coordinar acciones para que los productos insecticidas que no están autorizados en el país no se utilicen en la zona de frontera, y reforzar, en cambio, las medidas preventivas, el descacharrado y la aplicación de biolarvicidas”, expresó.
Por su parte, la coordinadora de la Red de Servicios de Salud de Yacuiba, Eveling Illescas, destacó la importancia del trabajo conjunto. “Estamos tan cerca que no podemos pensar acciones aisladas. Nos divide un puente, pero el mosquito no reconoce fronteras. Esta reunión nos permite fortalecer la vigilancia epidemiológica y coordinar estrategias para proteger a toda la población”, explicó.
En el encuentro también se analizaron aspectos vinculados al manejo clínico de los pacientes, la disponibilidad de camas, los criterios de diagnóstico laboratorial y notificación, y la preparación de los servicios de salud ante posibles casos con evolución prolongada, ya que la enfermedad puede presentar fases crónicas con dolor articular persistente.













